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lunes, 6 de enero de 2014

- Bio-architecture?


¿Bioarquitectura? “Seamos serios, amigos...”

“Dónde hay distinción no hay confusión”, que decía uno. Pues bien, si a la palabra biología le damos la definición de la ciencia que estudia a los seres vivos, y si el término bio-art identifica el arte que incluye seres vivos, entonces, ¿por qué diablos se ha empezado a llamar bioarquitectura a la que simplemente tiene unas placas solares?, o a la que se construye con tierra, o a la que dibuja las consabidas flechitas azules y rojas de corrientes de aire, o a la que tiene en cuenta materiales renovables, etc., etc., etc.

“Seamos serios, amigos...”, que decía otro. El inventarse la bioarquitectura no va a ser menos, y se deberá definir por tanto como la arquitectura que incluye seres vivos. Siendo esto por cierto una muy amplia definición. Pues una sencilla cubierta vegetal ya es un elemento arquitectónico que incluye seres vivos para beneficio de los usuarios.

Pero mientras, este es el último gran equívoco terminológico que se está deslizando de manera sibilina en la arquitectura, y por extensión al resto de campos. Quizá por inocente contagio, por la moda de incluir el término “bio” en cualquier producto, que parece así prestigiarlo, aunque pueda provenir en realidad de una mera estrategia comercial. Cuando más bien para esos casos se debería acompañar la palabra arquitectura de algún derivado de los términos medio ambiente, ecología, sostenibilidad, etc. Todo menos el prefijo “bio”, que debería reservarse de modo exclusivo a lo que realmente integra vida real entre sus elementos arquitectónicos.

Está claro que no es la primera vez que se introducen equívocos en el uso de las palabras por parte de los arquitectos. Ahí tenemos los ejemplos aún actuales, que parece ya no podrán extirparse nunca, denunciados y explicitados en las páginas 112-114 y 193-196 del libro Al margen: escritos de arquitectura, Abada, Madrid, 2009 (www.amazon.com). Por un lado, la gran confusión entre los arquitectos hispanoparlantes de los términos modernista-moderno / modernismo-modernidad, debido en gran parte a las erróneas traducciones de publicaciones anglosajonas. O por otra parte, la babel entre escultura y arquitectura, proveniente del racional-funcionalismo. Y hasta el abuso de las palabras minimal y minimalista, frívolamente aplicadas a la arquitectura.

La gente que aspire a cierto rigor (científico) debe ponerle coto a esto, y enseñar ¡o exigir!, a que se hable con propiedad. “Graciasmuyamables”, que decía un tercero...

lunes, 30 de diciembre de 2013

- Architecture is vision (Introduction)

Si como decía uno, "sólo vale la pena aprender lo que no se puede explicar", y como decía otro, "nada de lo que vale la pena saber se puede enseñar", la verdad es que vale la pena aprender y saber Arquitectura, pues en realidad es imposible explicarla y enseñarla, ya que la auténtica Arquitectura es visión.

Sin embargo, cuando se ve algo apasionante se tiende a querer explicarlo y enseñarlo. Entonces, en el caso de la Arquitectura, aunque en si mismo sea también apasionante explicarla y enseñarla, habrá que concentrarse simplemente en crear la atmósfera, el ambiente, el contexto adecuado, para que pueda aprenderse y saberse (este espacio en la blogosfera quiere ser granito de arena en tal empeño). Limitados a que sólo puede explicarse y enseñarse lo que uno mismo mira, ni siquiera lo que uno mismo ve, cuando un tercero decía que “no vemos las cosas como son, sino como somos.”

Quizá así, con un poco de suerte, sacando punta a la propia percepción y afilando el lápiz de la propia sensibilidad, pueda llegar a verse, no lo que quien explica y enseña hace, sino lo que ve, mirando lo que mira.

Pero al final, nada de esto es tan importante, pues, "mientras el ser humano exista sobre la faz de la tierra seguirá habiendo quien se sienta arquitecto, aunque dejen de ser legibles los signos de esta palabra, envoltorio de lo innombrable que es ser arquitecto. Pues serlo no depende de la discusión sobre ninguna definición, ni sobre alguna supuesta formación para llegar a ello, sino que simplemente es una vivencia personal e intransferible, una aspiración vital, una realización de la propia existencialidad, que no depende tanto de una formación como de una visión: ‘arquitectura es visión’, y por tanto es imposible de enseñar y difícil de aprender.”